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lunes, 13 de diciembre de 2010

¿CÓMO EMPEZAR A CONTARLE SU HISTORIA?

La primera regla de oro para hablar con nuestros hijos sobre cualquier tema debe ser la honestidad.

Si al hablar de su padre biológico se nos atenaza el corazón y el estómago, no importa las palabras que utilicemos, nuestro hijo captará nuestra incomodidad y nuestra angustia. Si cada vez que se habla de su nacimiento o de sus orígenes nota que el tema nos pone nerviosos o nos entristece, concluirá que ese es un tema tabú, tras el que seguro hay un secreto terrible.
Como consecuencia, puede que su imaginación se dispare y llegue a conclusiones fantasiosas mucho más terribles que la realidad. Más aún: si en las primeras ocasiones en que surja el tema nos ve escurrir el bulto o angustiarnos, lo más probable es que se sienta incapaz de plantear sus dudas cuando lo necesite.
Para poder hablar de ello con naturalidad y acompañarle en sus esfuerzos por entender mejor su historia, es importante analizar y elaborar nuestros propios sentimientos.
Si te sientes bloqueada, te ayudará hablar de ello con alguien de confianza, con alguna otra madre en igual circunstancia o con algún profesional que pueda proporcionarte un nuevo punto de vista. No permitas que tus emociones te atenacen y te impidan avanzar, busca ayuda. Tu hijo necesita encajar esa pieza de su vida de una forma positiva, y para ayudarle, tú necesitas encajarla también en la tuya.

Familias monoparentales: "yo no tengo papá"

Cuando los niños crecen sin una figura paterna o materna como referencia.

Como explicábamos en el post anterior (El Día del Padre en las familias no-tradicionales), si la tuya es una familia monoparental u homoparental, es normal que, en determinadas etapas, tu hijo piense sobre lo que eso significa. Habrá fases en que parezca que lo tiene perfectamente asimilado y otras en las que se muestre triste o enfadado.
Cuando plantean la cuestión, es bueno hacerles ver que, independientemente de las personas que las forman, todas las familias somos iguales en lo esencial. Todas nos queremos y todas nos cuidamos. Cuando son pequeños, aceptan con facilidad las explicaciones que redundan en las ventajas que tenemos por ser como somos, pero en cuanto empiezan a razonar se demuestran insuficientes.
Que un niño desee tener lo que tienen sus compañeros es algo natural. También lo es que se sienta afligido por no tener padre o no tener madre. Y, si su nivel de madurez se lo permite, es lógico que piense en que una vez lo tuvo, pero que lo perdió o lo abandonó.
Edulcorar la realidad o soslayar el tema quitándole importancia no son buenas estrategias. Para sentirse cómodo con su historia y su realidad, necesitan colocarlas de una forma realista, sin dejar agujeros inciertos a los que da miedo asomarse. No se trata de protegerles del dolor y hacerles vivir en un cuento de hadas irreal, sino de ayudarles a aceptarse y aceptar su realidad de manera positiva.
Reconocer su dolor
Si tu hijo se muestra triste o enfadado por no tener padre (o madre), reconócele su derecho a sentirse así. Que en algunos momentos desee tenerlo es normal y natural, no algo que amenace vuestra relación. Transmítele ante todo que lo entiendes, que no te enojan ni inquietan sus sentimientos porque los consideras legítimos. Sólo así podrá encontrar en ti la ayuda para superar su dolor.
El propio hecho de compartir nuestro sufrimiento con alguien que nos quiere y nos apoya ya ayuda a sentirse mejor. Saber que cuenta contigo para que le ayudes a procesarlo es de por sí ya un gran alivio para tu hijo. Si es el caso, hazle saber que a ti también te gustaría que las cosas hubieran sido distintas.
Un padre es un padre, una madre es una madre
Cuando un niño expresa su enfado o su pena por no tener padre (o madre), algunas personas les dicen que sí lo tienen, aunque esté en su lugar de nacimiento. Sin embargo, este argumento no debería utilizarse nunca, porque implica varias contradicciones que sólo pueden llevar a confusión.
Aunque se les llame a veces de la misma manera, una cosa son los progenitores y otra distinta las personas que realizan en la vida actual del niño el rol de padres. Si queriendo protegerles les decimos que su padre está en Etiopía o en la China, la conclusión inmediata es que allí debe estar también su madre, "su verdadera madre". ¿En qué lugar deja eso su relación con la madre adoptiva?
Los niños necesitan saber que, como todos los demás, nacieron de un hombre y una mujer, sus padres biológicos, que no podían hacerse cargo de su cuidado. Esas figuras son reales y tuvieron un papel esencial en su vida; pero cuando hablamos en términos funcionales de su realidad presente, sus padres y sus madres son aquellas personas que les cuidan y les acompañan en su crecimiento.

El Día de la Madre en las familias no-tradicionales

Tanto a los niños de familias monoparentales como a los adoptados, el Día de la Madre o el Día del Padre pueden llevarles a plantearse cuestiones complejas en ciertas etapas.

Durante la escuela infantil, los niños son aún pequeños egocéntricos que van descubriendo el universo, pero un universo aún muy reducido. Para ellos su familia es lo más normal del mundo, por lo que no suelen tener problemas respecto a su composición o al hecho de ser adoptados.
Sin embargo, cuando llegan a la primaria, su curiosidad y su conocimiento de las relaciones humanas se vuelven más complejos. La necesidad de compararse con los demás es fruto de su desarrollo intelectual; ahora son capaces de razonar con más profundidad y revisan el concepto de sí mismos y de su realidad comparándose con sus amigos y compañeros. Es, por tanto, natural que lleguen a nuevas conclusiones sobre su historia o que surjan nuevos interrogantes. Cada nueva información (datos sobre los hermanos de sus compañeros, la separación de los padres de un amiguito, etc.), les lleva a reanalizar su propia realidad.
Cuando se acerca el 19 de marzo, la publicidad se encarga de que no pase desapercibido para nadie. Si además eres niño, lo más probable es que en el colegio programen alguna manualidad para regalar a propósito del Día del Padre. Como en la actualidad existen modelos familiares en los que no necesariamente existe una figura paterna, algunos colegios han eliminado esta celebración y la del Día de la Madre para sustituirla por fórmulas más abiertas como "Día de la Familia" o el "Día de las personas que nos cuidan". Es una alternativa positiva aunque mucho nos tememos que, mientras siga siendo rentable para el Corte Inglés, la ONCE y demás anunciantes, seguirá siendo una festividad ineludible. Tanto si eres un entusiasta de esta fiesta como si te es totalmente ajena,seguro que tu hijo sabe muy bienque se va a celebrar el Día del Padre, y puede que eso le lleve a pensar en torno a la figura paterna.
Si adoptaste como monomarental y tu hijo no tiene padre, lo más probable es que éste haya sido un tema recurrente en distintos momentos. Como en otras cuestiones importantes, hay etapas en las que tienen todo colocado y no tienen dudas; y otras en las que necesitan volver a hablar sobre ello o en que se sienten tristes por no tener un padre como los demás niños. Conviene estar alerta, porque el bombardeo mediático sobre este tema puede activar pensamientos y conversaciones en el patio de la escuela que le lleven a plantearse nuevos interrogantes o nuevos ángulos de la cuestión. (Ver: Familias monoparentales: "yo no tengo papá").
Del mismo modo, y aunque es más frecuente en referencia a la madre biológica que al padre, durante estos días algunos niños adoptados se plantean preguntas sobre su primer padre. Dependiendo de la edad y de la etapa en la que estén de la asimilación de su historia, varían las cuestiones que les preocupan: "¿dónde están mis primeros padres?" "¿estarán bien?", "¿pensarán en mí?", "¿por qué no me quisieron?"La investigación y el testimonio de los adultos adoptados nos ha demostrado que todos los hijos adoptados se enfrentan a este tipo de preguntas, aunque no siempre las hagan en voz alta. Que tu hijo no hable de ello no significa que no le de vueltas en su cabecita. Procura de vez en cuando darle pistas para que entienda que puede plantearte la cuestión con tranquilidad. Un comentario casual sobre su primera familia o sobre la etapa en la que estuvo en la barriga de su progenitora, sirven para mostrarle que no hay nada malo en pensar en ellos y que puede hablar contigo con toda tranquilidad. En cambio, una evasiva cuando verbalizan alguna duda, transmite el mensaje contrario.

FAMILIAS MONOPARENTALES SEGÚN LA JUNTA DE ANDALUCIA

Para la Junta de Andalucía, familia Monoparental es la que consta en el libro de familia, es decir, solo viudos/as, divorciados/as y madres solteras cuyos hijos no estén reconocidos por el padre; excluyendo así a las madres solteras, cuyos hijos e hijas si estén reconocidos por su padre, y a las mujeres separadas que aún no hayan terminado los trámites del divorcio entre otras.
Para la Junta de Andalucía, familia Monoparental es la que consta en el libro de familia, es decir, solo viudos/as, divorciados/as y madres solteras cuyos hijos no estén reconocidos por el padre; excluyendo así a las madres solteras, cuyos hijos e hijas si estén reconocidos por su padre, y a las mujeres separadas que aún no hayan terminado los trámites del divorcio entre otras.
Para la Junta de Andalucía, familia Monoparental es la que consta en el libro de familia, es decir, solo viudos/as, divorciados/as y madres solteras cuyos hijos no estén reconocidos por el padre; excluyendo así a las madres solteras, cuyos hijos e hijas si estén reconocidos por su padre, y a las mujeres separadas que aún no hayan terminado los trámites del divorcio entre otras.
Para la Junta de Andalucía, familia Monoparental es la que consta en el libro de familia, es decir, solo viudos/as, divorciados/as y madres solteras cuyos hijos no estén reconocidos por el padre; excluyendo así a las madres solteras, cuyos hijos e hijas si estén reconocidos por su padre, y a las mujeres separadas que aún no hayan terminado los trámites del divorcio entre otras.
Para la Junta de Andalucía, familia Monoparental es la que consta en el libro de familia, es decir, solo viudos/as, divorciados/as y madres solteras cuyos hijos no estén reconocidos por el padre; excluyendo así a las madres solteras, cuyos hijos e hijas si estén reconocidos por su padre, y a las mujeres separadas que aún no hayan terminado los trámites del divorcio entre otras.
Para la Junta de Andalucía, familia Monoparental es la que consta en el libro de familia, es decir, solo viudos/as, divorciados/as y madres solteras cuyos hijos no estén reconocidos por el padre; excluyendo así a las madres solteras, cuyos hijos e hijas si estén reconocidos por su padre, y a las mujeres separadas que aún no hayan terminado los trámites del divorcio entre otras.